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23/05/2018 El papel de los nutrientes en la patogenia y el tratamiento de las migrañas: revisión
La migraña es la segunda causa principal de los dolores de cabeza. Aunque se desconoce su causa principal, existen varios factores  involucrados en el inicio de los ataques migrañosos como:
-        La mutación en el gen MTHFR,
-        Niveles bajos de vitamina D y magnesio,
-        Producción de agentes inflamatorios alrededor de los nervios y líquido cefalorraquídeo,
-        Un bajo nivel de serotonina,
-        Un aumento del péptido relacionado con el gen de calcitonina (CGRP), 
-        La metaloproteinasa 9 de la matriz (MMP-9),
-        Niveles anormales de la homocisteína y óxido nítrico (NO),
-        Disfunción mitocondrial,
-        Disminución del nivel de enzimas metabólicas.
Los tratamientos farmacológicos para la migraña tienen como objetivo prevenir el ataque o reducir la intensidad y frecuencia, particularmente cuando se caracterizan por un dolor intenso. Los triptanes pueden considerarse los fármacos más importantes para el tratamiento agudo; afectan a los receptores de serotonina (5-HT) 1B/D/F localizados en las terminaciones nerviosas presinápticas del trigémino del músculo liso y del sistema nervioso central (SNC). Además de los triptanes, se utilizan otros medicamentos, como los betabloqueantes, los antidepresivos tricíclicos, los bloqueadores de los canales de calcio, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anticonvulsivantes. Además de los tratamientos farmacológicos preventivos, algunos nutrientes como el magnesio, el coenzima Q10 (CoQ10), el ácido alfa-lipoico, la carnitina y las vitaminas B2, B3, B12 y D, son efectivos en la prevención de la migraña.
Justamente, un alto porcentaje de pacientes tiene deficiencias de CoQ10, vitamina D, riboflavina y magnesio. Los pacientes que sufren migrañas crónicas a intervalos regulares tienen riesgo de deficiencia de CoQ10, magnesio, vitamina D y riboflavina, en comparación con aquellos con migrañas episódicas con intervalos infrecuentes. Dado que no existe un estudio exhaustivo que revise los efectos de los complementos alimenticios en pacientes con migraña, el objetivo de esta revisión ha sido determinar el efecto de las deficiencias nutricionales en la patogénesis de la migraña y su potencial efecto terapéutico.
 
Magnesio
La migraña es probablemente considerada como un trastorno de excitabilidad cerebral. La deficiencia de magnesio puede aumentar la sensibilidad de la neuroinflamación de la migraña. Tiene un papel importante en la regulación de los receptores de glutamato NMDA que están involucrados en la transmisión del dolor dentro del sistema nervioso y el control del flujo sanguíneo cerebral. El magnesio bloquea los receptores NMDA y previene la entrada de calcio en las células. Como tal, el bajo nivel de magnesio acelera la activación de los receptores NMDA que provocan la entrada de calcio en las células y afecta a las neuronas y a los músculos cerebrales vasculares. Por lo tanto, el magnesio actúa como un antagonista del receptor NMDA. La dosis sugerida de suplemento de magnesio es de 400 mg por día, y puede aumentarse hasta 1200 mg, si se tolera. Entre las diversas formas de suplementos de magnesio, es probable que se toleren mejor el glicinato de magnesio y otras formas queladas con aminoácidos.
Coenzima Q10
La CoQ10 tiene muchos roles en el cuerpo que incluye la transferencia de electrones a través de la membrana mitocondrial y actuar como un antioxidante neutralizando el H2O2 y reduciendo la expresión de citoquinas y metaloproteinasas. La CoQ10 también mejora la tolerancia al ejercicio, la debilidad muscular, reduce los niveles séricos de piruvato y lactato, y acelera la recuperación de fosfocreatina después del ejercicio en pacientes con miopatías mitocondriales. Varios estudios han demostrado que el nivel sérico del lactato y del piruvato es más alto en pacientes con migraña que en sujetos sanos. Por otra parte, la administración de suplementos de CoQ10 mejora el metabolismo energético muscular y cerebral en pacientes con citopatías mitocondriales. Se considera que la CoQ10 es útil en la prevención de la migraña, y las directrices de la Canadian Headache Society recomiendan encarecidamente la CoQ10 como agente preventivo de la migraña. Aunque la dosis efectiva de CoQ10 no está clara, se recomiendan 1-3 mg/kg por día.
L-carnitina
Las migrañas y los desencadenantes de la migraña están asociados con el estrés oxidativo. Como se mencionó anteriormente, los antioxidantes como la CoQ10 ayudan a poner fin al estrés oxidativo. La L-carnitina, como cofactor, tiene un papel importante en el transporte de ácidos grasos libres desde el citosol hasta la mitocondria. Los ácidos grasos libres se degradan a Acil-CoA por la beta-oxidación y entran en el ciclo del ácido tricarboxílico. En esta reacción se consume una gran cantidad de oxígeno y se sintetiza el ATP mediante la fosforilación oxidativa. El oxígeno se reduce a H2O al final del ciclo y disminuye la concentración de oxígeno libre que conduciría a la formación de radicales. A pesar de la cantidad de estudios que indican resultados positivos para la administración de suplementos de L-carnitina en migrañas, en un estudio cruzado triple ciego no mostraron diferencias significativas en los resultados de la cefalea entre la acetil carnitina y el placebo.
Riboflavina- Vitamina B2
Muchos estudios han informado que la vitamina B2 en dosis altas podría ser efectiva en la profilaxis de la migraña. A pesar de que las evidencias obtenidas de los ensayos clínicos no son concluyentes, tanto la American Academy of Neurology  como la Canadian Headache Society recomiendan su consumo en adultos con migraña, porque es bien tolerado y los efectos secundarios son limitados y leves. La dosis recomendada de riboflavina para adultos es de aproximadamente 400 mg por día.
Niacina- Vitamina B3
La niacina es una vitamina que desempeña un papel importante en la dilatación de los vasos sanguíneos. Debido a que las migrañas están relacionadas con la contracción de los vasos sanguíneos en el cerebro, la niacina generalmente no se considera eficaz para la prevención de la migraña. Sin embargo, el bajo nivel plasmático de serotonina está involucrado en la patogénesis de la migraña. La niacina puede actuar como un regulador de retroalimentación negativa en la vía de la quinurenina para desviar el triptófano hacia la vía de la serotonina, que finalmente conduce a un nivel de serotonina en plasma más alto. La niacina se ha estudiado como un tratamiento potencial para la migraña. Varios estudios han informado efectos beneficiosos profilácticos cuando se administran por vía oral.
Cianocobalamina- Vitamina B12
Varios estudios han reportado una asociación entre la disfunción de la ruta de absorción de la vitamina B12 y la patogénesis del dolor de cabeza. Los bajos niveles séricos de vitamina B12, folato y B6 se correlacionan con altos niveles de homocisteina (ver Figura 1). La vitamina B12 y el folato están involucrados en la remetilación y la síntesis de S-adenosilmetionina (SAM). La reducción del nivel sérico de vitamina B12 y folato se observa en la mayoría de los pacientes que padecen migraña. Hasta ahora, la posible correlación entre la gravedad de la migraña y el nivel de homocisteína en sangre y el posible papel de la hiperhomocisteinemia como un factor causal en la predisposición de la migraña, no se ha investigado a fondo. Cabe recordar que la homocisteína actúa como un antagonista del receptor del GABA, mientras que pocos fármacos preventivos contra la migraña como la amitriptilina son fuertes agonistas GABAérgicos, por lo que la homocisteína puede modular negativamente el umbral del dolor en pacientes con migraña. La conexión potencial final entre la homocisteína y la migraña es el estrés oxidativo. La homocisteína podría aumentar el estrés oxidativo al inhibir la función de las enzimas antioxidantes clave, como el superóxido dismutasa, que a su vez está asociada con la migraña.

Vitamina D
La deficiencia de vitamina D se asocia a bajos niveles séricos de magnesio. Dado que la absorción intestinal de magnesio depende de la vitamina D, la reducción de la absorción de magnesio debido a la hipovitaminosis D, puede provocar cefaleas tensionales. Varios estudios de casos han reportado sobre los efectos positivos de la ingesta de suplementos de vitamina D para el dolor de cabeza y la migraña. En otro estudio sobre pacientes posmenopáusicas con migraña y bajo nivel de vitamina D, la suplementación con vitamina D y calcio redujo la frecuencia y la duración de los ataques de migraña.
 
 
Ácido alfa lipoico (ALA)
Similar a la riboflavina, la niacina y la CoQ10, el ácido alfa lipoico mejora el metabolismo del oxígeno mitocondrial y la producción de ATP. En un pequeño estudio doble ciego, la suplementación con 600 mg de ALA una vez al día durante tres meses redujo significativamente la frecuencia de los ataques de migraña. Sin embargo, esta mejora no fue estadísticamente significativa cuando se comparó con los cambios observados en el grupo placebo. Se necesita investigación adicional para determinar la efectividad del ALA en la prevención de migrañas.
 
Teniendo en cuenta la compleja patogenia de la migraña, se administran diversos fármacos para su tratamiento. Los nuevos enfoques para mejorar los síntomas de la cefalea en pacientes con migraña incluyen el uso de compuestos nutritivos como magnesio, CoQ10, ALA, L-carnitina y vitaminas (B2, B3, B12 y D), todos ellos con unos efectos adversos mínimos o nulos. Estos nutrientes reducen la frecuencia y la gravedad de los ataques de migraña a través de efectos positivos sobre la función mitocondrial, lo que reduce los factores inflamatorios y mejora el estado antioxidante. El uso de nutrientes efectivos junto con los fármacos indicados conduce a la disminución de la dosis de los fármacos necesarios para el tratamiento de dolores de cabeza y puede reducir los efectos secundarios de estos.
 
Nattagh-Eshtivani E, Sani MA, Dahri M, Ghalichi F, Ghavami A, Arjang P, Tarighat-Esfanjani A. The role of nutrients in the pathogenesis and treatment of  migraine headaches: Review. Biomed Pharmacother. 2018 Mar 20;102:317-325. doi: 10.1016/j.biopha.2018.03.059.
 

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