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19/02/2018 ¿Qué es la Nutracéutica?
En 1989 Stephen DeFelice introdujo al resto del mundo la palabra nutracéutica, compuesta por la palabra “nutrición” (indicando que se trata de un compuesto alimenticio) y farmacéutica (haciendo referencia a un medicamento). Dicha palabra define a un alimento o parte de él, de origen animal o vegetal, que ejerce una función farmacéutica beneficiaria para la salud además de nutrir al organismo. La racionalidad detrás de su uso se está convirtiendo en el desafío del milenio. La definición de nutracéutica se basa, en gran parte, en el principio Hipocrático “Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida”. Es indudable que en los últimos años, el incremento por el interés entre la relación alimento y salud, la decepción ante los efectos secundarios de muchos fármacos y el aumento de la esperanza de vida ha llevado a un enfoque más holístico de los productos alimenticios. De manera algo humorística pero muy directa y clara, Burdock et al., 2006 resume esté cambio en las siguientes líneas:

2000 A.C. – Coma esta raíz.
1000 D.C. – La raíz es pagana. Rece mejor.
1850 D.C. – Rezar es superstición. Beba esta pócima.
1940 D.C. – La pócima es aceite de serpiente. Tráguese esta pastilla.
1985 D.C. – La pastilla no es efectiva. Tome antibióticos.
2000 D.C. – Los antibióticos son artificiales. Coma esta raíz.
 
La medicina tradicional, así como los enfoques más holísticos han usado durante siglos derivados de plantas, verduras y animales para aliviar y/o curar condiciones patológicas. No obstante, el concepto de seguridad siempre ha de estar presente. Los tres términos “suplementos”, “alimentos funcionales” y “nutracéuticos” se usan de manera aleatoria en muchas ocasiones aunque no significan lo mismo. Los nutracéuticos han de tener una eficacia clínica probada fuera del aporte nutritivo en exclusión, mientras que los otros dos productos no. Los suplementos y alimentos funcionales pueden compensar y/o tener un efecto positivo en la salud dada la presencia en ellos de compuestos específicos, pero no tienen la obligación de demostrar ningún efecto farmacológico concreto. Esto, además de la carencia de información fiable en el mercado, confunde enormemente al público e incluso al gremio de científicos e investigadores. El principal motivo de la confusión se debe a que aún no existe, ni por parte de la FDA (Food Drug Administration), ni de la EFSA (European Food Safety Authority) un apartado separado para nutracéuticos, si no que todos caen dentro de la categoría de “nuevos alimentos”.

Los nutracéuticos son recomendados por diferentes especialistas de la salud para prevenir o curar condiciones patológicas una vez que hayan sido demostrados clínicamente eficientes y seguros para una dosis específica. Su uso se recomienda para prevenir la aparición de enfermedades y con ellas el uso de fármacos y la consecuencia de sus efectos secundarios, además del gasto que esto conlleva a los cuerpos sanitarios. Por ello los nutracéuticos tienen el potencial de jugar un papel imprescindible, junto a una dieta equilibrada y actividad física, en la medicina proactiva para aquellas personas que cualifican para un enfoque alternativo no-farmacológico. Comparado con los fármacos, los nutracéuticos suelen ser más seguros y con menos efectos no deseados. La medicina proactiva se centra en la prevención y presenta una alternativa capaz de reducir la aparición de enfermedades e incrementar el bienestar del individuo. Diferentes factores como la aparición de comida basura, refinada y azucarada, la vida del trabajador sin tiempo para cocinar, y la disminución del consumo de frutas y verduras aumenta la prevalencia de enfermedades metabólicos y otras. Lo contrario de medicina proactiva, ocurre una vez ya en el extremo de estas enfermedades, cuando los síntomas ya son bastante visibles y evidentes y el fallo de los órganos ya ha comenzado, el enfoque farmacológico suele ser el más adecuado para hacer frente a las consecuencias de la enfermedad en este punto.
 
Aunque numerosos nutracéuticos se encuentran bajo investigación continúa para entender su mecanismo de acción y acción sinérgica con otros compuestos, para aumentar su biodisponibilidad y para ampliar la base de datos clínicos; a continuación, se presenta un breve resumen de los nutracéuticos más comúnmente usados para las siguientes condiciones:

o   Hipertensión -> Potasio, magnesio, L-arginina, vitamina C, flavanoides del cacao, zumo de remolacha, coencima Q10, melatonina (salida controlada) y ajo viejo (S-alilcisteina y organosulfites)

o   Hipercolesterolemia ->  n-3 ácidos grasos del aceite de Krill (aprobado como “nuevo alimento” por la EFSA recientemente, su biodisponibilidad de EPA y DHA es 72 veces mayor que la del aceite de pescado), berberina, levadura roja de arroz (alto contenido en monacolina K, si su recomendación es mayor de 5mg/día se considera un fármaco) y extracto de manzana (especialmente una variedad del sur de Italia llamada Annurca por su alto contenido en procianidina B2).

o   Diabetes tipo II -> amorfrutin, morus alba, ácidos grasos poliinsaturados n-3 y n-6 y phlorizin.

o   Inflamación y estrés oxidativo -> cúrcuma y diferentes polifenoles (especialmente flavanoides como los de la uva roja).


Escrito por Elena de Marco Castro para Importadores SM, Natural Solutions.

Referencias
Burdock, G. A., Carabin, I. G., & Griffiths, J. C. (2006). The importance of GRAS to the functional food and nutraceutical industries. Toxicology, 221,17e27.
Da Costa, J. (2017). A current look at nutraceuticals – Key concepts and future prospects. Trends in Food Science & Technology, 62, pp.68-78.
Santini, A., Tenore, G. and Novellino, E. (2017). Nutraceuticals: A paradigm of proactive medicine. European Journal of Pharmaceutical Sciences, 96, pp.53-61.

 

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